La felicidad solo es verdadera cuando es compartida

Hay películas que llegan y te cambian la forma de ver la vida y el mundo. INTO THE WILD es una de ellas.
Aquí tienes una de las increíbles canciones de su banda sonora (atención a la letra):

“Vivir arrodillado no es forma de ser libre.
Levantando una copa vacía,
pido en silencio que todos mis destinos me acepten como soy
para que así pueda respirar.
Hay círculos que crecen y tragan personas enteras,
pasan la mitad de sus vidas dando buenas noches a esposas que nunca conocerán.
Tengo una mente llena de preguntas y un profesor en mi alma
y así voy…
No te acerques más o me tendré que ir.
Fuerzas enormes me atraen hacia otros lugares,
pero si hubo alguien por quien me hubiera quedado en casa habrías sido tú.
Todas las personas con las que me encuentro
viven en jaulas que ellos mismos compraron;
opinan de mí y de mi viaje, pero nunca soy lo que creen.
Tengo mi indignación, pero soy puro en todos mis pensamientos.
Estoy vivo.
El viento sopla en pelo,
me siento parte de todos lados.
Bajo mis pies hay un camino que desapareció,
tarde en la noche escucho a los arboles cantando con los muertos allá arriba…
Confía en mí mientras busco ser lo que soy,
piensa que soy como un satélite por siempre orbitando.
Conocí todas las reglas, pero las reglas no me conocieron a mí.
Garantizado”

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